• Majadahonda tiene su historia

    Es interesante destacar como, en importantes obras literarias del siglo XVII, ya se hace mención de Majadahonda. Dos ejemplos de ello son la celebérrima creación de Miguel de Cervantes, "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha" (Segunda parte, Capítulo XIX) o "El Buscón" de Francisco de Quevedo.

     

    El núcleo de la aldea era la plaza, alrededor de la cual estaban un pequeño hospital, una modesta posada y la Iglesia de Santa Catalina, cuya fiesta se celebra el 25 de noviembre, que es día festivo en Majadahonda. El pueblo se alargaba a través de las calles San Roque, Real y El Cristo. En el siglo XVII se produjo un espectacular descenso de población, apenas superando el medio millar de habitantes tanto a principios como a finales de siglo. Se dice que entonces Majadahonda estuvo a punto de ser vendida, al igual que se hizo con Boadilla del Monte y Pozuelo de Aravaca (Pozuelo de Alarcón, después de la venta). No obstante, la protesta de los vecinos hizo efecto en el rey Felipe IV y la operación no fructificó.

    Con el cambio de dinastía, y ya entrados en el Siglo de las Luces, se produce un aumento demográfico considerable, hasta dejarlo en 800 vecinos según el censo de Floridablanca. La mayoría eran jornaleros, frente a una minoría de labradores ricos y hacendados forasteros.

     

    El pan y la leña, que vendían en Madrid, eran sus principales armas de comercio. Las relaciones con el rey Felipe V fueron entonces muy buenas, consiguiéndose incluso que se indemnizara a los majariegos con 3.000 reales al año por los daños que ocasionaba la caza en el monte del Pardo. A cambio, los habitantes de la aldea accedieron a que se cortase leña de su dehesa para cocer 600.000 ladrillos para construir el Palacio Real.

    El siglo XIX no empezó con buen pie para los habitantes de Majadahonda. Las malas cosechas, la peste, y los efectos de las guerras, dejaron el pueblo casi desolado. En 1812, durante la Guerra de independencia española, las tropas de Wellington se enfrentaron a las francesas en Majadahonda, dejando todo prácticamente derruido.

     

    La desamortización eclesiástica y civil, especialmente, la de Mendizábal en 1836, supuso la venta de mucho terreno, adquirido por oligarcas y nobles poderosos. Uno de ellos, el marqués de Remisa, construyó un apeadero de tren en su finca, debido a su posición en las compañías del ferrocarril. Éste es el origen de la actual estación de Cercanías Madrid de la localidad (corrección: la antigua estación está en El Plantío).

     

    En el siglo XIX llegó la electricidad a Majadahonda, y con ella tiempos de prosperidad y ocio, empleado sobre todo en el Casino. A lo largo de los años 60 se produjo un proceso de transformación urbana y crecimiento demográfico. Majadahonda abandona las actividades agrícolas y se convierte en lugar residencial y de servicios. La llegada de gente es tan masiva que se tienen que asfaltar las calles a la carrera, construir alcantarillados, crear escuelas y hospitales.

    En 2009 el nombre de Majadahonda se ve ligado al del Hospital Universitario Puerta de Hierro que, tras dos años de obras abre sus puertas para dar servicio a toda la zona noroeste de la Comunidad de Madrid.

     

     

    Compartir en

    Comentarios

    Escribe un comentario

    Nombre (requerido)
    Email (requerido, no será publicado)
    Website (opcional)
    Recordar los datos en este equipo
    He leído y acepto la cláusula de protección de datos.
    Protección de datos